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Residencia fiscal

La residencia fiscal es el país que tiene derecho a gravar tu renta mundial. No la eliges declarándola: la determina cada legislación con criterios objetivos como los días de permanencia, dónde está tu centro de intereses económicos y dónde reside tu familia. Puedes ser residente fiscal en un país donde apenas pasas tiempo.

Es el concepto que más disgustos da en el trabajo remoto internacional, porque se confunde con la nacionalidad o con el domicilio administrativo. Dos países pueden considerarte residente a la vez, y entonces se acude a las reglas de desempate del convenio de doble imposición: vivienda permanente, centro de intereses vitales, permanencia habitual y, en último término, nacionalidad.

También se le llama: domicilio fiscal, tax residency, residencia tributaria